Hace poco más de cinco meses que vi aquella obra por primera vez. Después de casi tres años podía por fin volver a verte brillar sobre un escenario que es lo que más disfruto en la vida. Después de casi tres años podía por fin volver a ser parte de un mundo que inventabas para mí y para cientos de personas más. Después de casi tres años podía por fin volver a aplaudirte de pie, dándote mi apoyo, como siempre lo hago.
Trasladé a toda mi familia a aquella ciudad para poder estar allí, porque lamentablemente no había podido asistir al momento de levantarse el telón el 3 de diciembre. Mi madre me acompañó, como siempre lo hace. Habíamos decidido que no te esperaríamos a la salida, pero el verte tan radiante, tan luminosa, tan perfecta sobre el escenario me invitó a hacerlo.
La puerta del teatro era un caos y, después de algunas idas y venidas, pude verte y llevarme una sonrisa de aquellas tan maravillosas que solés regalar. No pude decirte nada. La gente abundaba y quería fotos y/o autógrafos sin importar el precio que tuvieran que pagar, sin importarles el hecho de empujarte o lastimarte. No pude decirte nada, pero pude llevarme este humilde recuerdo, además de aquél de tu sonrisa, que es el más valioso que tengo de una noche perfecta para mí.
Me refiero a momentos como éstos cuando te digo "Gracias".