"He dicho que no me guía ninguna ambición personal. Y quizás no sea del todo cierto.
Sí. Confieso que tengo una ambición, una sola y gran ambición personal: quisera que el nombre de Evita figurase alguna vez en la historia de mi Patria.
Quisiera que de ella se diga, aunque no fuese más que en una pequeña nota, al pie del capítulo maravilloso que la historia ciertamente dedicará a Perón, algo que fuese más o menos esto:
'Hubo, al lado de Perón, una mujer que se dedicó a llevarle al Presidente las esperanzas del pueblo, que luego Perón convertiría en realidades.'
Y me sentiría debidamente, sobradamente compensada si la nota terminase de esta manera:
'De aquella mujer sólo sabemos que el pueblo la llamaba, cariñosamente, Evita.' "