sábado, 26 de junio de 2010

A vos.

¿Qué intentarás decirme a través de los sueños? ¿Por qué te sueño tanto últimamente? ¿Por qué te sueño volviendo a la vida? ¿Será que nunca superé tu repentina muerte? ¿Será que no quiero superarla porque me gusta creer que estás vivo aunque no pueda verte? ¿Será que realmente estás vivo en mi corazón y por eso cada tanto te das una vueltita por mis sueños? ¿Por qué sólo yo te sueño? ¿Por qué sólo yo noto tu presencia que no se fue del todo? ¿Por qué sólo me hablás a mí en los sueños, si estamos rodeados de gente? ¿Por qué de entre todos los asientos elegís el que está al lado mío y de todas las personas me elegís a mí? ¿Por qué sólo yo podía verte?
Dejaste muchas preguntas sin respuesta. Dejaste más dudas que certezas. Sólo sé que el día de mi cumpleaños extrañé muchísimo tu llamado, que cada día que pasa te recuerdo a vos y a tu "no hagas cagadas, hermana", que extraño las navidades en que vos te sentabas en la cabecera de la mesa, del lado del ventanal y yo gritaba "yo me siento al lado de mi tío gay", que extraño infinitamente esa complicidad que sólo vos y yo teníamos, que extraño ir a visitarte y nos apartemos nosotros dos a hablar de cualquier cosa y sobre todo a reírnos como siempre, que extraño tu buen humor, tu alegría perenne, que te extraño a cada paso que doy, abuelo, que te quiero inmensamente, que espero que lo supieras y que, si no lo sabías, te enteres ahora.