«Ser obediente sin reflexión no es bueno. La sociedad en la que vivimos nos necesita obedientes ciegos de principios arbitrarios.
Por supuesto que se pagan precios. Esa es, también, una elección.
Muchas veces no le gustaremos a alguien. Seremos tachados de egoístas, amenazados con la soledad. Pero el cuerpo sabrá, avisándonos con una sensación de placer absolutamente reconocible, cada vez que estemos con quien queremos estar, donde queremos estar y en el momento preciso.
Y eso es lo que no tiene precio, lo que nos hace libres y felices, y no cotiza en el mercado.»
Leonor Benedetto
Fragmento extraído de la entrada "Desobediencia Debida" de su blog.