No te preocupes. O, mejor dicho, preocupate. Todavía no me cansé de tu humillación constante. Hay mucha más fuerza, mucha más esperanza y muchas más ganas de seguir luchando por lo que quiero de donde salieron todas las que gasté hasta ahora.
Vos me lo inculcaste. De vos lo aprendí. Y vos sentiste orgullo por ello.
Voy a luchar. Voy a luchar por que me des mi lugar. No me voy a rendir. No voy a bajar los brazos. No voy a quemar las naves. Voy a seguir, muerta por dentro pero de pie como un árbol.