Did you ever know that you're my hero,
and everything I would like to be?
I can fly higher than an eagle,
'cause you are the wind beneath my wings.
Did I ever tell you you're my hero?
You're everything, everything I wish I could be.
Oh, and I, I could fly higher than an eagle,
'cause you are the wind beneath my wings.
Oh, the wind beneath my wings.
You, you, you, you are the wind beneath my wings.
Fly, fly, fly away. You let me fly so high.
Oh, you, you, you, the wind beneath my wings.
Fly, fly, fly high against the sky,
so high I almost touch the sky.
Thank you, thank you,
thank God for you, the wind beneath my wings.
sábado, 29 de mayo de 2010
viernes, 28 de mayo de 2010
Volver.
Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno. Son las mismas que alumbraron con sus pálidos reflejos hondas horas de dolor. Y aunque no quise el regreso siempre se vuelve al primer amor. La vieja calle donde me cobijo, tuya es mi vida, tuyo es mi querer. Bajo el burlón mirar de las estrellas que, con indeferencia, hoy me ven volver.
Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien. Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que, febril la mirada, errante en las sombras te busca y te nombra. Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que hoy lloro otra vez.
Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarse con mi vida. Tengo miedo de las noches que pobladas de recuerdos encadenen mi soñar. Pero el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar. Y aunque el olvido, que todo destruye, haya matado mi vieja ilusión, guardo escondida una esperanza humilde que es toda la fortuna de mi corazón.
Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien. Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que, febril la mirada, errante en las sombras te busca y te nombra. Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que hoy lloro otra vez.
Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien. Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que, febril la mirada, errante en las sombras te busca y te nombra. Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que hoy lloro otra vez.
Tengo miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarse con mi vida. Tengo miedo de las noches que pobladas de recuerdos encadenen mi soñar. Pero el viajero que huye tarde o temprano detiene su andar. Y aunque el olvido, que todo destruye, haya matado mi vieja ilusión, guardo escondida una esperanza humilde que es toda la fortuna de mi corazón.
Volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien. Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que, febril la mirada, errante en las sombras te busca y te nombra. Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que hoy lloro otra vez.
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Alfredo Le Pera,
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Tango
Quédate aquí.

Perderti così, come un attimo, mentre tutto è uguale oltre i limiti della mia fantasia, tu che eri mio... Voli e brividi grandi sogni che forse realizzai, a che servono se tu non sei qui, qui con me, anche se ho sbagliato io?
Resta qui con me, io sarò per te un angelo vero che sogna e che sa prenderti la mano e darti l'anima. Resta qui. Resta qui, tu che sei mio. Un attimo e noi voleremo là, dove tutto è paradiso se noi, noi saremo là, soli ma insieme.
Io ritornerò, credimi, la donna che hai amato in me.
Resta qui con me, io sarò per te un angelo vero che sogna e che sa rallentare il tempo che non passerà. Resta qui. Resta qui, tu che sei mio. Un attimo e noi, voleremo là ogni giorno che noi saremo insieme.
Dedicado a ese amor que todavía no encontré, pero que sé que está ahí, en algún lugar del mundo, esperando que lo encuentre. Porque sé que voy a decepcionarte. Porque sé que no voy a ser perfecta. Porque nuestra historia sí será perfecta, dure lo que dure.
Yo retornaré, créeme, la mujer que has amado en mí.
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Andrea Bocelli,
Cecilia
jueves, 27 de mayo de 2010
26-12-2009. -A L.-
Hace poco más de cinco meses que vi aquella obra por primera vez. Después de casi tres años podía por fin volver a verte brillar sobre un escenario que es lo que más disfruto en la vida. Después de casi tres años podía por fin volver a ser parte de un mundo que inventabas para mí y para cientos de personas más. Después de casi tres años podía por fin volver a aplaudirte de pie, dándote mi apoyo, como siempre lo hago.
Trasladé a toda mi familia a aquella ciudad para poder estar allí, porque lamentablemente no había podido asistir al momento de levantarse el telón el 3 de diciembre. Mi madre me acompañó, como siempre lo hace. Habíamos decidido que no te esperaríamos a la salida, pero el verte tan radiante, tan luminosa, tan perfecta sobre el escenario me invitó a hacerlo.
La puerta del teatro era un caos y, después de algunas idas y venidas, pude verte y llevarme una sonrisa de aquellas tan maravillosas que solés regalar. No pude decirte nada. La gente abundaba y quería fotos y/o autógrafos sin importar el precio que tuvieran que pagar, sin importarles el hecho de empujarte o lastimarte. No pude decirte nada, pero pude llevarme este humilde recuerdo, además de aquél de tu sonrisa, que es el más valioso que tengo de una noche perfecta para mí.
Me refiero a momentos como éstos cuando te digo "Gracias".
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Cecilia,
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Recuerdos
miércoles, 26 de mayo de 2010
La Borra del Café - Fragmento.
«Me gusta estar frente al mar. No veo tu faro, pero oigo las olas. A veces me quedo largos ratos junto al ventanal. Es una maravilla escuchar las olas. Parecen todas iguales y sin embargo cada una trae un sonido distinto y seguramente también un mensaje distinto. ¡Pensar que hablo tres lenguas y sin embargo no entiendo a las olas! ¡Cuánto nos falta para alfabetizarnos! Me conformo diciéndome que después de todo no es tan importante. El sonido del mar es una música, y ¿a quién se le ocurre entender el idioma musical de Brahms, de Bach o de Schoenberg? Ellos no compusieron para que los entendiéramos sino para que los disfrutáramos. Las olas son mi Verklärte Nacht».
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Fotos sacadas por mí,
La Borra del Café,
Mario Benedetti
La Borra del Café - Fragmento.

«Otra zona de exploración mutua fue más importante. Es virtualmente imposible que, después de varios tangos, dos cuerpos no empiecen a conocerse. En esa sabiduría, en ese desarrollo del contacto se diferencia el tango de otros pasos de baile que mantienen a los bailarines alejados entre sí o sólo les permiten roces fugaces que no hacen historia. El abrazo del tango es sobre todo comunicación, y si hubiera que adjetivarla diría comunicación erótica, un prólogo del cuerpo-a-cuerpo que luego vendrá, o no, como proyecto verosímil. Y cuanto mejor se lleve en el baile la pareja, cuanto mejor se amolde un cuerpo al otro, cuanto mejor se correspondan el hueso del uno con la tierna carne de la otra, más patente se hará la condición erótica de una danza que empezó siendo bailada por rameras y cafishos del novecientos y que sigue siendo bailada por el cafisho y la ramera que unos y otras llevamos dormidos en algún rincón de las respectivas almitas y que despiertan alborozados y vibrantes cuando empeizan a sonar los acordes de El choclo o Rodríguez Peña».
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La Borra del Café,
Mario Benedetti,
Tango
jueves, 20 de mayo de 2010
(...) Pero yo no soy una escritora. Soy simplemente un ser humano en busca de expresión. Escribo porque no puedo impedírmelo, porque siento la necesidad de ello y porque esa es mi única manera de comunicarme con algunos seres, conmigo misma. Mi única manera.
Victoria Ocampo.
Victoria Ocampo.
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Victoria Ocampo
20/05/2000 - 10 años sin vos.
«La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo»
Isabel Allende.
Entonces siempre, pero siempre estarás conmigo, abuelo.
Isabel Allende.
Entonces siempre, pero siempre estarás conmigo, abuelo.
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Cecilia,
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Isabel Allende,
Recuerdos
lunes, 10 de mayo de 2010
La Razón de mi Vida - Fragmento.
"He dicho que no me guía ninguna ambición personal. Y quizás no sea del todo cierto.
Sí. Confieso que tengo una ambición, una sola y gran ambición personal: quisera que el nombre de Evita figurase alguna vez en la historia de mi Patria.
Quisiera que de ella se diga, aunque no fuese más que en una pequeña nota, al pie del capítulo maravilloso que la historia ciertamente dedicará a Perón, algo que fuese más o menos esto:
'Hubo, al lado de Perón, una mujer que se dedicó a llevarle al Presidente las esperanzas del pueblo, que luego Perón convertiría en realidades.'
Y me sentiría debidamente, sobradamente compensada si la nota terminase de esta manera:
'De aquella mujer sólo sabemos que el pueblo la llamaba, cariñosamente, Evita.' "
Sí. Confieso que tengo una ambición, una sola y gran ambición personal: quisera que el nombre de Evita figurase alguna vez en la historia de mi Patria.
Quisiera que de ella se diga, aunque no fuese más que en una pequeña nota, al pie del capítulo maravilloso que la historia ciertamente dedicará a Perón, algo que fuese más o menos esto:
'Hubo, al lado de Perón, una mujer que se dedicó a llevarle al Presidente las esperanzas del pueblo, que luego Perón convertiría en realidades.'
Y me sentiría debidamente, sobradamente compensada si la nota terminase de esta manera:
'De aquella mujer sólo sabemos que el pueblo la llamaba, cariñosamente, Evita.' "
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Eva Perón,
La Razón de mi Vida
La Razón de mi Vida - Prólogo.
Este libro ha brotado de lo más íntimo de mi corazón. Por más que, a través de sus páginas, hablo de mis sentimientos, de mis pensamientos y de mi propia vida, en todo lo que he escrito, el menos advertido de mis lectores no encontrará otra cosa que la figura, el alma y la vida del General Perón y mi entrañable amor por su persona y su causa.
Muchos me reprocharán que haya escrito todo esto pensando solamente en él; yo me adelanto a confesar que es cierto, totalmente cierto.
Y yo tengo mis razones, mis poderosas razones que nadie podrá discutir ni poner en duda: yo no era ni soy nada más que una humilde mujer... un gorrión en una inmensa bandada de gorriones... Y él era y es el cóndor gigante que vuela alto y seguro entre las cumbres y cerca de Dios.
Si no fuese por él que descendió hasta mí y me enseñó a volar de otra manera, yo no hubiese sabido nunca lo que es un cóndor ni hubiese podido contemplar jamás la maravillosa y magnífica inmensidad de mi pueblo.
Por eso ni mi vida ni mi corazón me pertenecen y nada de lo que soy o tengo es mío. Todo lo que soy, todo lo que tengo, todo lo que pienso y todo lo que siento es de Perón.
Pero yo no me olvido ni me olvidaré nunca de que fui un gorrión ni de que sigo siéndolo. Si vuelo más alto es por él. Si ando entre las cumbres, es por él. Si a veces casi todo el cielo con mis alas, es por él. Si veo claramente lo que es mi pueblo y lo quiero y siento su cariño acariciando mi nombre, es solamente por él.
Por eso le dedico a él, íntegramente, este canto que, como el de los gorriones, no tienen ninguna belleza, pero es humilde y sincero, y tiene todo el amor de mi corazón.
Muchos me reprocharán que haya escrito todo esto pensando solamente en él; yo me adelanto a confesar que es cierto, totalmente cierto.
Y yo tengo mis razones, mis poderosas razones que nadie podrá discutir ni poner en duda: yo no era ni soy nada más que una humilde mujer... un gorrión en una inmensa bandada de gorriones... Y él era y es el cóndor gigante que vuela alto y seguro entre las cumbres y cerca de Dios.
Si no fuese por él que descendió hasta mí y me enseñó a volar de otra manera, yo no hubiese sabido nunca lo que es un cóndor ni hubiese podido contemplar jamás la maravillosa y magnífica inmensidad de mi pueblo.
Por eso ni mi vida ni mi corazón me pertenecen y nada de lo que soy o tengo es mío. Todo lo que soy, todo lo que tengo, todo lo que pienso y todo lo que siento es de Perón.
Pero yo no me olvido ni me olvidaré nunca de que fui un gorrión ni de que sigo siéndolo. Si vuelo más alto es por él. Si ando entre las cumbres, es por él. Si a veces casi todo el cielo con mis alas, es por él. Si veo claramente lo que es mi pueblo y lo quiero y siento su cariño acariciando mi nombre, es solamente por él.
Por eso le dedico a él, íntegramente, este canto que, como el de los gorriones, no tienen ninguna belleza, pero es humilde y sincero, y tiene todo el amor de mi corazón.
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Eva Perón,
La Razón de mi Vida
Archipiélago ~ Fragmento.
Como esos sueños que no conseguimos reconstruir, al despertar, sino por fragmentos, y de los que conservamos, por lo contrario, la atmósfera de angustia o de felicidad, mis primeros recuerdos emergen en mi memoria consciente como un archipiélago caprichoso en un océano de olvido.
¿Por qué tal recuerdo y no tal otro? Este es el gran enigma que no ha sido resuelto. Esa elección que se produce, involuntaria como el parpadear cuando se nos entra una nada de polvo en el ojo, ha de estar ligada a la marea baja o alta del inconsciente [¿o subconsciente?], a sus flujos y reflujos. Ha de significar, ha de traducir una naturaleza, una intolerancia para determinadas temperaturas o incitaciones exteriores. Ha de dibujar el carácter de un ser, pues evidentemente recordamos siempre lo que ha causado el mayor impacto o lo que queda asociado a una circunstancia que lleva una máscara. Nuestros amores de niños [y por amor entiendo aquí nuestra manera personal de amar a quienes amamos, padres, hermanos, tíos, maestros, camaradas de juego, etc.] ¿no son acaso los precursores, los avant coureurs de nuestros amores de adultos? En lo que me concierne, es así. Yo podría ponerle como título a mis Memorias la divisa de María Estuardo, usándola al revés: "En mi comienzo está mi fin".
¿Por qué tal recuerdo y no tal otro? Este es el gran enigma que no ha sido resuelto. Esa elección que se produce, involuntaria como el parpadear cuando se nos entra una nada de polvo en el ojo, ha de estar ligada a la marea baja o alta del inconsciente [¿o subconsciente?], a sus flujos y reflujos. Ha de significar, ha de traducir una naturaleza, una intolerancia para determinadas temperaturas o incitaciones exteriores. Ha de dibujar el carácter de un ser, pues evidentemente recordamos siempre lo que ha causado el mayor impacto o lo que queda asociado a una circunstancia que lleva una máscara. Nuestros amores de niños [y por amor entiendo aquí nuestra manera personal de amar a quienes amamos, padres, hermanos, tíos, maestros, camaradas de juego, etc.] ¿no son acaso los precursores, los avant coureurs de nuestros amores de adultos? En lo que me concierne, es así. Yo podría ponerle como título a mis Memorias la divisa de María Estuardo, usándola al revés: "En mi comienzo está mi fin".
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Autobiografía,
Victoria Ocampo
Había una vez un viejo solitario que pasaba gran parte del día en la cama. Se rumoreaba que tenía un tesoro escondido en su casa y un día unos ladrones se metieron a buscarlo. Escarbaron por todos lados y por último encontraron un baúl en el sótano. Se lo llevaron y al abrirlo descubrieron que estaba lleno de cartas. Eran todas las cartas de amor que había recibido el anciano durante su larga vida. Los ladrones iban a quemarlas, pero lo conversaron y decidieron devolverlas a su dueño. Una por una. Una por semana. Desde entonces, cada lunes al mediodía, se puede ver al anciano esperando al cartero. Al verlo aparecer, corre a recibirlo, mientras el cartero, que está al tanto del asunto, agita la carta en la mano. Y entonces hasta San Pedro puede oír los latidos de ese corazón, loco de alegría al recibir el mensaje de una mujer.
Gracias Galeano por tus pequeños relatos cargados de belleza y sencillez.
Gracias Galeano por tus pequeños relatos cargados de belleza y sencillez.
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Eduardo Galeano
domingo, 9 de mayo de 2010
«Estamos ante un verdadero dilema: debemos dedicar nuestra vida a algo que no sabemos qué es, y del que tenemos sólo vagos indicadores, que debemos ir descifrando mientras vivimos, con la única pista de que nos sentimos bien, que somos felices. Cuando sientas el universo en armonía, cuando te sientas parte de él, cuando por un instante, a veces es sólo un instante, percibas la perfección de todo lo que existe, cuando puedas mirar la realidad sin juzgarla, cuando una sonrisa involuntaria te ilumine la cara, cuando esto ocurra, guarda la memoria de ese instante. Un mojón de eternidad te acaba de ser regalado. No caigas en la tentación de retenerlo, de pensar que es un premio, de buscar repetirlo, de contarlo».
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Leonor Benedetto,
Qué Hacés Para Estar Así
Arruinarse ~
Te burlaste de mis sueños, siempre me trataste mal.
Te miraba, me veía, y eso me gustaba tanto.
Me acerqué, quise hablar, pero vos querías pelear, y a mí, tanto me gustó que no te duré ni un round.
Y, a veces, pienso cuando me quedo sola, te extraño, te lloro... qué lindo arruinarse con vos.
Hoy el día estuvo mal. Hoy te soñé. No quiero recordarte más, no me hace bien.
Quisiera comprender que estás muy lejos y que no te importa nada de lo que me pasa. Y cada vez que pienso en vos, quiero volver y, el brillo de tus ojos rojos, yo quiero ver.
Detesto no saber si te acordás de mí o no te importa nada de lo que me pasa.
Estoy un poco ansiosa y se termina el día, estoy buscando un poquitito de tu adrenalina.
En mi cabeza encuentro sólo resignaciones.
Estoy pagando el precio de mis buenas intenciones.
En qué estaba pensando, cuando me vine acá, tiene que haber alguna buena forma de escapar.
Si bien, algunas cosas, pudieron mejorar, me está aburriendo esta mentira de la libertad.
Y, a veces, pienso cuando me quedo sola, te extraño, te lloro... qué lindo arruinarse con vos.
Te juro, linda, me está costando mucho, termino los días cansada de extrañarte...
Te miraba, me veía, y eso me gustaba tanto.
Me acerqué, quise hablar, pero vos querías pelear, y a mí, tanto me gustó que no te duré ni un round.
Y, a veces, pienso cuando me quedo sola, te extraño, te lloro... qué lindo arruinarse con vos.
Hoy el día estuvo mal. Hoy te soñé. No quiero recordarte más, no me hace bien.
Quisiera comprender que estás muy lejos y que no te importa nada de lo que me pasa. Y cada vez que pienso en vos, quiero volver y, el brillo de tus ojos rojos, yo quiero ver.
Detesto no saber si te acordás de mí o no te importa nada de lo que me pasa.
Estoy un poco ansiosa y se termina el día, estoy buscando un poquitito de tu adrenalina.
En mi cabeza encuentro sólo resignaciones.
Estoy pagando el precio de mis buenas intenciones.
En qué estaba pensando, cuando me vine acá, tiene que haber alguna buena forma de escapar.
Si bien, algunas cosas, pudieron mejorar, me está aburriendo esta mentira de la libertad.
Y, a veces, pienso cuando me quedo sola, te extraño, te lloro... qué lindo arruinarse con vos.
Te juro, linda, me está costando mucho, termino los días cansada de extrañarte...
Y el día estuvo mal. Hoy te soñé. Odiabas el amanecer... y yo también.
Quisiera comprender que estás muy lejos y que no te importa nada de lo que me pasa. Y cada vez que pienso en vos, quiero volver y, el brillo de tus ojos rojos, yo quiero ver.
Detesto no saber si te acordás de mí o no te importa nada de lo que me pasa.
Quisiera comprender que estás muy lejos y que no te importa nada de lo que me pasa. Y cada vez que pienso en vos, quiero volver y, el brillo de tus ojos rojos, yo quiero ver.
Detesto no saber si te acordás de mí o no te importa nada de lo que me pasa.
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Tan Biónica
sábado, 8 de mayo de 2010
Jacobsen-Chopin Nocturne Op. 9 No. 2
Una maravillosa manera de escapar de la realidad. La magia de este gran compositor se cuela por todos los resquicios de esta perfecta interpretación del violinista que improvisa aquellos juegos que Chopin solía hacer sobre el teclado, pero esta vez sobre las cuerdas. Una de las mejores versiones que he oído, sin dudas.
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Cecilia,
Chopin,
Música para Soñar
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