Una sonrisa regalada desde el fondo del corazón vale, dice y significa muchísimo más que cientos de disculpas falsas, pedidas por compromiso.
Cada cosa en su justo lugar, dale tiempo al tiempo.~
jueves, 29 de julio de 2010
Te necesito y no sé dónde estás. No sé dónde hallarte.
Estás perdida en lo más profundo de mi ser, pero no puedo encontrarte.
Este ataque de sinceridad tan raro en mí no me gusta nada, sobre todo porque no me trajo buenos resultados.
Quiero abrazarte y decirte cuánto te quiero y no sé dónde estás.
En mi corazón no hay tantas personas, sólo están las más importantes. Pero hay muchísimos recuerdos. Tantos que por eso no puedo hallarte.
Te necesito y no sé dónde estás. No sé dónde hallarte.
Pero por más que te hallara, no sabría cómo decirte todo esto que mi pecho calla.
Acabo de hacerlo, con otra persona, y no resultó bien. Tengo miedo de que me pase lo mismo con vos.
Pero sos más comprensiva y sé que me darías ese abrazo tuyo que tanto necesito, lleno de tu sabiduría y de tu calma, ésa que te caracteriza. Necesito de ella, ¿sabés? y de tu luz. Sobre todo de tu luz. Y un beso en la frente. Y que me digas que hice lo correcto aunque yo crea lo contrario. Todos me lo dicen pero, si sale de tu boca, tiene otra influencia.
Te necesito y no sé dónde estás. Y me desespera no saber de vos. Esos silencios tuyos que duran semanas y hasta meses, me duelen hasta el alma. Quiero hallarte pero no sé por dónde empezar.
Estás perdida en lo más profundo de mi ser, pero no puedo encontrarte.
Este ataque de sinceridad tan raro en mí no me gusta nada, sobre todo porque no me trajo buenos resultados.
Quiero abrazarte y decirte cuánto te quiero y no sé dónde estás.
En mi corazón no hay tantas personas, sólo están las más importantes. Pero hay muchísimos recuerdos. Tantos que por eso no puedo hallarte.
Te necesito y no sé dónde estás. No sé dónde hallarte.
Pero por más que te hallara, no sabría cómo decirte todo esto que mi pecho calla.
Acabo de hacerlo, con otra persona, y no resultó bien. Tengo miedo de que me pase lo mismo con vos.
Pero sos más comprensiva y sé que me darías ese abrazo tuyo que tanto necesito, lleno de tu sabiduría y de tu calma, ésa que te caracteriza. Necesito de ella, ¿sabés? y de tu luz. Sobre todo de tu luz. Y un beso en la frente. Y que me digas que hice lo correcto aunque yo crea lo contrario. Todos me lo dicen pero, si sale de tu boca, tiene otra influencia.
Te necesito y no sé dónde estás. Y me desespera no saber de vos. Esos silencios tuyos que duran semanas y hasta meses, me duelen hasta el alma. Quiero hallarte pero no sé por dónde empezar.
Etiquetas:
Cecilia
miércoles, 28 de julio de 2010
Sólo te pido...
Sólo te pido un abrazo más que me apriete mucho más que ayer.
Sólo te pido una mirada más que, a través de ella, pueda ver las cosas que hacen y sienten tipos como vos, los que mueren de pie.
Sólo te pido un consejo más que por siempre deba recordar.
Sólo te pido un enojo más para saber qué camino tomar.
Sólo te pido una sonrisa más, para saber cómo sonreír de aquí en más.
Sólo quisiera hacerte el mejor favor para que mi culpa se vaya como el sol y la luna no me reproche lo que el tiempo no me dejó vivir con vos.
Sólo te pido una lágrima más que inunde todo mi corazón.
Sólo quisiera una última despedida que manche de alegría el resto de mi vida y, cuando lágrimas de luto caen en tu mejilla, entiendo que no tendré lo que más quiero: ese minuto más, sólo un minuto más.
Y, cuando mi hijo pregunte por su bisabuelo, le diré que está en un lugar mágico, que está en el cielo y siempre lo va a guiar.

Pienso en el poco tiempo que viví con vos y me doy cuenta que nos habríamos llevado tan bien. Y que me hubiera gustado conocerte más. Es hermoso encontrarme con gente que no conozco y que me diga que eras una persona excelente y que tengo tu mirada. Pero me hubiese encantado realmente descubrirlo por mí misma y encontrar mi mirada en la tuya. Lamentablemente no pudo ser y tengo que conformarme buscando los restos de tu espíritu en tu amada Mar del Plata, sintiéndome abrazada por vos en cada ola, imaginándome tus ojos llenos de lágrimas ante la inmensidad del mar teñida por el colorido del atardecer, contrastando con el gris del cemento.
Sólo te pido una mirada más que, a través de ella, pueda ver las cosas que hacen y sienten tipos como vos, los que mueren de pie.
Sólo te pido un consejo más que por siempre deba recordar.
Sólo te pido un enojo más para saber qué camino tomar.
Sólo te pido una sonrisa más, para saber cómo sonreír de aquí en más.
Sólo quisiera hacerte el mejor favor para que mi culpa se vaya como el sol y la luna no me reproche lo que el tiempo no me dejó vivir con vos.
Sólo te pido una lágrima más que inunde todo mi corazón.
Sólo quisiera una última despedida que manche de alegría el resto de mi vida y, cuando lágrimas de luto caen en tu mejilla, entiendo que no tendré lo que más quiero: ese minuto más, sólo un minuto más.
Y, cuando mi hijo pregunte por su bisabuelo, le diré que está en un lugar mágico, que está en el cielo y siempre lo va a guiar.

Pienso en el poco tiempo que viví con vos y me doy cuenta que nos habríamos llevado tan bien. Y que me hubiera gustado conocerte más. Es hermoso encontrarme con gente que no conozco y que me diga que eras una persona excelente y que tengo tu mirada. Pero me hubiese encantado realmente descubrirlo por mí misma y encontrar mi mirada en la tuya. Lamentablemente no pudo ser y tengo que conformarme buscando los restos de tu espíritu en tu amada Mar del Plata, sintiéndome abrazada por vos en cada ola, imaginándome tus ojos llenos de lágrimas ante la inmensidad del mar teñida por el colorido del atardecer, contrastando con el gris del cemento.
Etiquetas:
Cecilia,
Fotos personales,
Las Pastillas del Abuelo,
Recuerdos
miércoles, 21 de julio de 2010
20 de julio.
A veces, cuando las ilusiones están completamente muertas y la esperanza guardada en el último cajón del armario, se enciende una lucecita iluminando mi camino y cambiándolo todo por completo. Al ver esa lucecita fijamente, la reconozco y me doy cuenta que es la misma que siempre lo iluminó, aunque a veces lo apagó también. Pero en estos momentos de felicidad, me acuerdo sólo de lo bueno.
jueves, 15 de julio de 2010
16/07/2010 ♥
En menos de cinco minutos con él, le dije más de lo que callé en seis años con vos.
¿Por qué será que mi verborragia se activa con él y no con vos? ¿Por qué será que mi corazón se abre con él y no con vos? ¿Será porque es hombre y su belleza me pone idiota y me hace decir lo que siento? ¿Será que fue muy buena onda y accedió a todo? ¿Será que se acordaba de mí o al menos fingió hacerlo?
No sé. Tampoco me importa. Fui feliz. Soy feliz. Soy feliz porque fue muchísimo mejor de lo que todos pronosticaban. Es un divino. Es hermoso. Es el hombre más hermoso. Y fue el más dulce conmigo. Nunca me voy a olvidar de sus besos y de la predisposición que tuvo conmigo.
¿Por qué será que mi verborragia se activa con él y no con vos? ¿Por qué será que mi corazón se abre con él y no con vos? ¿Será porque es hombre y su belleza me pone idiota y me hace decir lo que siento? ¿Será que fue muy buena onda y accedió a todo? ¿Será que se acordaba de mí o al menos fingió hacerlo?
No sé. Tampoco me importa. Fui feliz. Soy feliz. Soy feliz porque fue muchísimo mejor de lo que todos pronosticaban. Es un divino. Es hermoso. Es el hombre más hermoso. Y fue el más dulce conmigo. Nunca me voy a olvidar de sus besos y de la predisposición que tuvo conmigo.
Hace algunos días, en un acto escolar, al momento de cantar el himno, levanté la vista al cielo más celeste que nunca y, entre las nubes estratificadas pude visualizar la bandera argentina. En ese mismo momento, con los ojos humedecidos por las lágrimas de emoción que me brotaron, me pregunté por qué sigo sin poder sentir orgullo por mi país, mi nacionalidad, mi patria. ¿Por qué sigo queriendo irme en cuanto tenga la posibilidad? ¿Por qué los mandatarios y el Pueblo mismo hacen que sus propios pares no se sientan a gusto en un lugar rodeado de injusticias, de mentiras, de inseguridad?
Pienso en toda la gente que luchó por nuestra independencia. Pienso en todos los años que vivimos bajo la corona española. Pienso en la gente sin trabajo, sin techo. Pienso en mí, en mi miedo a cruzar la puerta de mi casa, miedo a que tal vez sea la última vez que lo haga. Pienso en la desolación de esas familias arruinadas quizás por un celular, quizás por diez pesos miserables. Pienso en mi futuro, en un futuro que no tengo asegurado, no tengo siquiera mi vida asegurada, tampoco un trabajo. Pienso en mi familia, gente honrada que siempre trabajó para ganarse el pan, para poder lograr una nación para mí y mis hijos. Pienso en mis hijos y no quiero que vivan acá, quiero algo diferente para ellos, algo mejor.
No pido grandes cosas, no pido ser un país que pueda competir con las grandes potencias. Pido sencillamente poder salir a la calle sin miedo de no volver, saber que el día de mañana voy a poder ganarme el plato de comida y no tener la necesidad de salir a robar para conseguirlo, saber que la justicia (qué extraña me suena esta palabra últimamente, ¿existirá realmente?) me ampara a mí y no al asesino, tener la certeza de que la vida de una persona vale mucho más que el dinero.
Y siento esa impotencia de no poder hacer nada. Ni siquiera mi voto vale, cuando a millones de otras personas, ignorantes por culpa de gobiernos anteriores, les compran sus votos y ellos acceden tal vez por un paquete de fideos o una lata de arvejas. Creo que cuando me toque votar el año que viene, no me presentaré. Pagaré la multa o lo que sea necesario. Ahora pienso en lo injusta que soy con mujeres como Evita que dieron su vida para que yo hoy pudiera votar. Pero también pienso en que, si ella en este momento estuviera viva y viera la situación en la que se vive, elegiría volver a morir.
También sé que no soy la única persona entre estos 40 millones que piensa y siente de esta manera. Pero nos falta unión. La gente sólo piensa en salvar su propio cuerpo y el resto, qué más da, ¡que reviente!
Entonces elijo irme porque sé que, lamentablemente, en dos años la situación no va a cambiar, ni siquiera va a mejorar levemente como para devolverme la esperanza de empezar una vida acá.
Ahora, queriendo terminar esto, se me vienen a la mente recuerdos vividos aquí y personas que amo que viven aquí. Y me pregunto si realmente podré algún día subirme a un avión sola, con mi cuerpo y unas pocas pertenencias nada más y dejar toda mi mochila abajo, empapada de incertidumbres, tristeza, dolor y llanto.
Y otra vez sigo sin saber qué hacer...
Pienso en toda la gente que luchó por nuestra independencia. Pienso en todos los años que vivimos bajo la corona española. Pienso en la gente sin trabajo, sin techo. Pienso en mí, en mi miedo a cruzar la puerta de mi casa, miedo a que tal vez sea la última vez que lo haga. Pienso en la desolación de esas familias arruinadas quizás por un celular, quizás por diez pesos miserables. Pienso en mi futuro, en un futuro que no tengo asegurado, no tengo siquiera mi vida asegurada, tampoco un trabajo. Pienso en mi familia, gente honrada que siempre trabajó para ganarse el pan, para poder lograr una nación para mí y mis hijos. Pienso en mis hijos y no quiero que vivan acá, quiero algo diferente para ellos, algo mejor.
No pido grandes cosas, no pido ser un país que pueda competir con las grandes potencias. Pido sencillamente poder salir a la calle sin miedo de no volver, saber que el día de mañana voy a poder ganarme el plato de comida y no tener la necesidad de salir a robar para conseguirlo, saber que la justicia (qué extraña me suena esta palabra últimamente, ¿existirá realmente?) me ampara a mí y no al asesino, tener la certeza de que la vida de una persona vale mucho más que el dinero.
Y siento esa impotencia de no poder hacer nada. Ni siquiera mi voto vale, cuando a millones de otras personas, ignorantes por culpa de gobiernos anteriores, les compran sus votos y ellos acceden tal vez por un paquete de fideos o una lata de arvejas. Creo que cuando me toque votar el año que viene, no me presentaré. Pagaré la multa o lo que sea necesario. Ahora pienso en lo injusta que soy con mujeres como Evita que dieron su vida para que yo hoy pudiera votar. Pero también pienso en que, si ella en este momento estuviera viva y viera la situación en la que se vive, elegiría volver a morir.
También sé que no soy la única persona entre estos 40 millones que piensa y siente de esta manera. Pero nos falta unión. La gente sólo piensa en salvar su propio cuerpo y el resto, qué más da, ¡que reviente!
Entonces elijo irme porque sé que, lamentablemente, en dos años la situación no va a cambiar, ni siquiera va a mejorar levemente como para devolverme la esperanza de empezar una vida acá.
Ahora, queriendo terminar esto, se me vienen a la mente recuerdos vividos aquí y personas que amo que viven aquí. Y me pregunto si realmente podré algún día subirme a un avión sola, con mi cuerpo y unas pocas pertenencias nada más y dejar toda mi mochila abajo, empapada de incertidumbres, tristeza, dolor y llanto.
Y otra vez sigo sin saber qué hacer...
Etiquetas:
Cecilia
domingo, 11 de julio de 2010
Te apoderaste de todos mis pensamientos transformados en palabras vacías que jamás podrían traducir los sentimientos que
enriedan mi corazón...
Etiquetas:
Cecilia
12/01/2010. Mar del Plata.
Etiquetas:
Fotos personales,
Frases Memorables,
Recuerdos,
Simone de Beauvoir
"Gracias por ese afecto generoso".
"Gracias por la presencia".
Etiquetas:
Frases Memorables,
Leonor Benedetto,
Recuerdos
sábado, 10 de julio de 2010
Dudas. Certezas.
¿Por qué siempre recordé más aquella noche que la que debería haber sido la más importante, que fue aquella en la que te conocí?
Es una pregunta que me hago siempre, con cierta culpa. Como si la persona de la primera vez fuese diferente a la de la segunda y estuviese celosa de ésta. Una locura.
Recién hoy luego de dos años me senté a replantearme el asunto. Me tenía algo intrigada. No necesité pensarlo mucho. Siempre supe que no fue el mero hecho de haberme tratado más dulcemente, de haberme regalado más tiempo. Siempre supe que había algo más…
Esa noche me dejaste conocerte más, me dejaste ver la dulzura que existe en tu corazón, a la que es difícil acceder pero no es imposible. Esa noche pude crear mi propia imagen de tu persona sin que nadie me dijera cómo sos ni me adelantara equívocamente cómo actuarías ni tus acciones estuvieran condicionadas por la compañía. Esa noche pude descubrir que no eras la persona que el mundo me describía. Esa noche, ocho meses separados de la anterior, decidí que viviría para hacerte saber que hay una persona en el mundo que te quiere con todo su amor, el más puro y desinteresado que podría existir.
Aún no lo logré, no sos fácil. Pero esta noche, luego de dos años y medio de luchas, decepciones, diversos obstáculos y un casi cuelgue de toalla, me encuentro aquí, fuerte y ansiosa por dar el próximo paso, segura y esperanzada de algún día lograr mi cometido.
Es una pregunta que me hago siempre, con cierta culpa. Como si la persona de la primera vez fuese diferente a la de la segunda y estuviese celosa de ésta. Una locura.
Recién hoy luego de dos años me senté a replantearme el asunto. Me tenía algo intrigada. No necesité pensarlo mucho. Siempre supe que no fue el mero hecho de haberme tratado más dulcemente, de haberme regalado más tiempo. Siempre supe que había algo más…
Esa noche me dejaste conocerte más, me dejaste ver la dulzura que existe en tu corazón, a la que es difícil acceder pero no es imposible. Esa noche pude crear mi propia imagen de tu persona sin que nadie me dijera cómo sos ni me adelantara equívocamente cómo actuarías ni tus acciones estuvieran condicionadas por la compañía. Esa noche pude descubrir que no eras la persona que el mundo me describía. Esa noche, ocho meses separados de la anterior, decidí que viviría para hacerte saber que hay una persona en el mundo que te quiere con todo su amor, el más puro y desinteresado que podría existir.
Aún no lo logré, no sos fácil. Pero esta noche, luego de dos años y medio de luchas, decepciones, diversos obstáculos y un casi cuelgue de toalla, me encuentro aquí, fuerte y ansiosa por dar el próximo paso, segura y esperanzada de algún día lograr mi cometido.
miércoles, 7 de julio de 2010
.-Desencuentro-.
Estás desorientado y no sabés qué trole hay que tomar.
Y, en ese desencuentro con la fe, querés cruzar el mar y no podés.
La araña que salvaste te picó, qué vas a hacer.
Y el hombre que ayudaste te hizo mal, dale nomás.
Y todo el carnaval gritando pisoteó la mano fraternal que Dios te dio. (...) Llorás por dentro, todo es cuento, todo es vil. (...) No te fíes ni de tu hermano, se te cuelgan de la cruz.
Quisiste con ternura y el amor te devoró de atrás hasta el riñón.
Se rieron de tu abrazo y ahí nomás te hundieron con rencor todo el arpón.
Amargo desencuentro, porque ves que es al revés.
Creíste en la honradez y en la moral, ¡qué estupidez!
Por eso, en tu total fracaso de vivir, ni el tiro del final te va a salir.
Y, en ese desencuentro con la fe, querés cruzar el mar y no podés.
La araña que salvaste te picó, qué vas a hacer.
Y el hombre que ayudaste te hizo mal, dale nomás.
Y todo el carnaval gritando pisoteó la mano fraternal que Dios te dio. (...) Llorás por dentro, todo es cuento, todo es vil. (...) No te fíes ni de tu hermano, se te cuelgan de la cruz.
Quisiste con ternura y el amor te devoró de atrás hasta el riñón.
Se rieron de tu abrazo y ahí nomás te hundieron con rencor todo el arpón.
Amargo desencuentro, porque ves que es al revés.
Creíste en la honradez y en la moral, ¡qué estupidez!
Por eso, en tu total fracaso de vivir, ni el tiro del final te va a salir.
Etiquetas:
Cátulo Castillo,
Tango
martes, 6 de julio de 2010
A medida que iba aclarando una foto, iba descubriendo en ella una expresión que no me gustaba, una sonrisa que se iba distorsionando para irse transformando en una expresión de rencor.
De esta misma manera, el tiempo me fue aclarando mi visión de la realidad, como se dice comúnmente "me fue abriendo los ojos", hasta llegar a lo que puedo ver ahora. Ni me gusta ni me disgusta lo que veo. Sigo adorando a esa persona. Pero dolió al principio ese cambio, ese descubrir en el otro una serie de imperfecciones que hasta entonces no había notado. Todos tenemos esos defectos. No soy quién para juzgarla. Por eso sigo aquí, al pie del cañón. Quién sabe por cuánto tiempo...
De esta misma manera, el tiempo me fue aclarando mi visión de la realidad, como se dice comúnmente "me fue abriendo los ojos", hasta llegar a lo que puedo ver ahora. Ni me gusta ni me disgusta lo que veo. Sigo adorando a esa persona. Pero dolió al principio ese cambio, ese descubrir en el otro una serie de imperfecciones que hasta entonces no había notado. Todos tenemos esos defectos. No soy quién para juzgarla. Por eso sigo aquí, al pie del cañón. Quién sabe por cuánto tiempo...
Etiquetas:
Cecilia
lunes, 5 de julio de 2010
~ Nostalgias ~
Nostalgia de escuchar su risa loca y sentir junto a mi boca como un fuego su respiración. Angustia de sentirme abandonada y pensar que otra a su lado pronto, pronto le hablará de amor. ¡Hermano! Yo no quiero rebajarme, ni pedirle, ni llorarle, ni decirle que no puedo más vivir... Desde mi triste soledad veré caer las rosas muertas de mi juventud.
Gime, bandoneón, tu tango gris, quizás a ti te hiera igual algún amor sentimental. Llora mi alma de fantoche, sola y triste en esta noche, noche negra y sin estrellas. Si las copas traen consuelo, aquí estoy con mi desvelo para ahogarlo de una vez. Quiero emborrachar mi corazón para después poder brindar por los fracasos del amor.
Nostalgia de escuchar su risa loca y sentir junto a mi boca como un fuego su respiración. Angustia de sentirme abandonada y pensar que otra a su lado pronto, pronto le hablará de amor. ¡Hermano! Yo no quiero rebajarme, ni pedirle, ni llorarle, ni decirle que no puedo más vivir... Desde mi triste soledad veré caer las rosas muertas de mi juventud.
Etiquetas:
Enrique Cadícamo,
Fotos personales,
Tango
Suscribirse a:
Entradas (Atom)