Creo. No, no creo, estoy segura. Estoy segura de que cada vez que visite París -aunque no la conozca, puedo afirmarlo- inhalaré tu presencia a cada instante, me beberé tu espíritu en una copa de champagne y veré tu alma desde arriba de la Torre Eiffel. Aunque a decir verdad me encantaría que vos estuvieras respirando el aire parisino, bebiendo el champagne y contemplando las luces de París junto conmigo.
