Bienvenida, nostalgia. Pasá, tomá asiento, ponete cómoda: ésta ya es tu casa. Ya sabés dónde queda mi habitación, la tuya, la cocina, el baño, ahí está el balcón para cuando quieras tomar aire y mirar a la gente apurada yendo a ninguna parte, sin tiempo para pensar en vos. A veces me gustaría ser como ellos. Caminar y caminar, casi corriendo, sin saber bien adónde estoy yendo, dejar de pensar por un rato, dejar de recordar, dejar de pasar tanto tiempo con vos.
Bueno, en fin. Te vuelvo a dar la bienvenida. No quiero ser descortés, pero espero que tu estadía sea breve...