Mayo de 2011, Buenos Aires, Argentina.
Querido Cacho:
Recibí la noticia y no me alegra saber que las cosas no están bien. No es mucho lo que puedo hacer por vos. Sólo puedo dedicarte unas breves líneas, las que probablemente no llegarán hasta tus ojos.
Hace muchos años que escuché por primera vez tu voz, en casa de una amiga. Y desde ese momento formaste parte de mi vida, no pude sacarte de mis oídos, mi cabeza y mi corazón. Me abriste las puertas al mundo del tango. Me ayudaste a soñar, a creer en el amor. Me hiciste sentir orgullosa de ser argentina, más de una vez. Me enseñaste que las esperanzas nunca deben ser perdidas. Por eso, hoy te pido que vos no pierdas las esperanzas, que sigas adelante, que todavía hay mucho por hacer.
Con amor y agradecimiento,
Cecilia.