lunes, 13 de junio de 2011

Camas vacías.

Ni tú bordas pañuelos ni yo rompo contratos.
Ni yo mato por celos ni tú mueres por mí.
Antes de que me quieras como se quiere a un gato, me largo con cualquiera que se parezca a ti.

De par en par te abro las puertas que me cierras.

Yo, en cambio, no he sabido ir a favor del viento que muerde las esquinas de esta ciudad impía. 
Pobre aprendiz de brujo que escupe al firmamento desde un hotel de lujo con dos camas vacías.