Me miraba como se miran aquellas cosas inalcanzables, como mira el niño en la vidriera ese juguete que sabe que no podrán regalarle. Y su mirada intensa despertó la mía. Y lo miré hasta que mis ojos se humedecieron. Empapé mi mirada con su belleza. Lo miré. Lo miré como se miran aquellos increíbles paisajes que uno sabe que no podrá volver a mirar...