Quizás sería más prudente preguntarme por qué se me ocurrió a mí interesarme en aquello de lo que tan pocas certezas tenemos en vez de sentarme a leer un libro o a mirar una película.
No sé. Pero por lo menos sé lo que quiero. Y lo que quiero no es una persona que me llene de palabras y promesas incumplidas. Quiero una persona que me acompañe, con la que pueda contar, que me haga saber que no estoy sola, que me haga sentir que el mundo en el que vivo es el mejor -aunque ese mundo me diga lo contrario, que sea testigo de mi vida. Eso es el amor para mí. Eso tan simple de entender y tan complicado de encontrar...
Mejor me voy a ver esa película que tendría que haber visto en lugar de ponerme a pensar en esto.