Es tan fácil imaginar... Doy vueltas en mi cama y pienso en cientos de cosas que se desvanecen cuando respiramos el mismo aire. Ahora mismo, por ejemplo, para escribirte estas pobres líneas me imagino que te miro a los ojos y es ahí cuando se exilian las palabras, se acorta mi vocabulario y las metáforas se esfuman. Y me siento sola, desvalida, abandonada. Necesito volver a estar entre tus brazos como aquella tarde para volver a sentirme segura. Sólo eso pido. Nada más. Ni palabras, ni promesas, ni todas esas cosas que no nos gustan. Solamente estar así, juntos, abrazados, hablándonos, escuchándonos, conociéndonos, y amándote más a cada instante.