Mujer, llenaste de tierna belleza
.......... mis días de exilio,
y me aceptaste en tu cercanía
..........con una gracia pura
como la sonrisa de la estrella desconocida
.......... que me saluda
mientras estoy a solas en el balcón,
.......... fija la mirada en la noche austral.
Llegó la voz de lo alto: "Te conocemos,
.......... pues llegas de la oscuridad del infinito
como nuestro huésped, el huésped de la luz".
Así, con la misma voz fuerte me gritaste:
.......... "Te conozco".
Y aunque ignoro tu idioma, Mujer,
.......... lo escuché expresado en tu música:
"Tú eres siempre nuestro huésped en esta tierra,
.......... poeta; el huésped del amor".
San Isidro, octubre de 1924.
(1) Este poema fue traducido del bengalí al inglés por Rabindranath Tagore.