¿Cómo hago yo, en esta noche de profunda nostalgia -sabiendo que el día de mañana va a ser peor porque se cumple otro aniversario más de aquella noche casi perfecta-, para no salir corriendo a tomarme el primer taxi que pase por la esquina de mi casa, decirle "Corrientes y Talcahuano, por favor", disfrutar de la función como hice exactamente tres años atrás -sólo que era otra obra y en otro teatro, pero tu esencia era la misma-, esperarte a la salida como hace exactamente tres años y poder comprobar que tu sonrisa -quizás la más hermosa que vi en mi vida- es incluso más bella de lo que imaginaba y de lo que la televisión dejaba entrever, aunque no sería exactamente igual porque quizá, si hoy te viera otra vez, te diría que te quiero, porque las cosas cambiaron, vos cambiaste, yo cambié y esto cambió? ¿Cómo hago para aguantarme las ganas?
Las palabras del diccionario entero jamás bastarían para decirte cuánto sos para mí, Leonor Benedetto.
Podría quizá intentar resumirlo en un "te quiero" ya que creo que, como dice el tango, se inventa un idioma con esas dos palabras mágicas, que pueden esbozarnos la más hermosa de las sonrisas que salen de lo más profundo del alma, alegrarnos el día y hasta la vida.