jueves, 5 de agosto de 2010

05/08/2007

Hace tres años esta canción me renovaba las esperanzas y me ayudaba a soportar las ansias de conocerte, luego de la frustración de no haber podido hablar con vos aquella primera función a la que asistí.
Hoy, tres años después, las cosas no han cambiado en mucho. La canción, junto con su letra esperanzadora, me tiene bajo los mismos efectos, aunque esta vez eso que espero es algo diferente.
Hace tres años fui feliz porque pude darme a conocer. Hoy puedo asegurar que, aunque sea por un minúsculo instante que quedó escrito en la historia, toqué tu corazón y sabés verdaderamente de mi existencia, incluso recordás mi nombre y mi persona y me destacás como un fruto de tu trabajo -cosa que jamás aspiré a lograr, jamás aspiré a tal reconocimiento-. ¿Qué puedo decir? Me siento más que halagada. Me siento orgullosa, eufórica, agradecida y feliz. Ni con todos los adjetivos calificativos existentes sería capaz de describir mi estado. Pero al menos conozco la causa y aseguro que quisiera detener el tiempo en este momento, congelarlo y grabarlo en la historia de mi vida y atesorarlo hasta el último exhalar de ella.
¿Para qué intentar agradecerte una vez más? Sería ser repetitiva sin sentido. Ya lo sabés todo, a través de las cartas y los comentarios del blog, conocés todo o casi todo lo que hiciste por mí. Y hasta creo que, en tu enorme sabiduría, lo estás comprendiendo.
Te adoro, hasta el fin de mis días.
Cecilia.~