domingo, 8 de agosto de 2010

EL DIARIO DE ESPERANZA
Lo odio. Odio su seguridad y su sarcasmo. Hoy lo odio. Hoy él no me gusta. Digo hoy sabiendo que mañana moriré de amor. ¿Amor? Deseo, impulso irrefrenable hacia él, hacia su cuerpo. Quiero irme, quiero dejarlo, y sé que no lo haré. Y me odio por eso. Sensación conocida de rueda que gira otra vez en el mismo sentido. ¿Qué pasa conmigo?