Cuántos han escrito acerca del perfume de tus calles, de tus barrios, la soledad de tus eneros, la particularidad de tu dialecto. AMO todo aquello. Sin embargo, no siento orgullo. Varias veces ya lo escribí. Recé. Pedí. Imploré. De verdad quisiera que las cosas cambiaran y poder quedarme aquí donde más de uno quisiera vivir.
Respirar la frescura de tu Puerto Madero y su río que tantas historias trajo de la lejana Europa, prometiendo un país ideal.
Contemplar eternamente la arquitectura de tu Recoleta. Tantas personas, tanto dinero, tanta vida en un solo barrio.

Disfrutar de lo autóctono de tu Caminito.
Caminar por tu calle Corrientes, con ese tu obelisco
Pasear por tu Palermo, tan artístico, tan na
Imaginar, con sólo pararme en cualquier esquina, todas aquellas historias, de amor, de vida, da igual, que tuvieron lugar en algún rincón de tu extensión.
Recordar TU historia. Lo difícil que fue, los golpes que te dieron, las personas que dieron la vida por lograr esto que sos hoy. Pensar en la ciudad maravillosa que desperdician los múltiples gobiernos nefastos.
Recordar mi propia y corta historia. ¿Sería igual o sería diferente si hubiese crecido en otra ciudad?
Fantasear con un futuro optimista e irreal en el cual deseo que mis hijos y nietos vivan.
Reclamamos más territorios y ni siquiera podemos aprovechar lo que tenemos... ¿En qué estamos pensando?