
Quiso siempre ser artista (...) y en el fondo de su alma es una loca delirante. Nunca supo si la amaron, siempre supo que ha querido; el amor es el desorden de una poeta confundida.
Ya no encuentra maquillaje que le cubra las ojeras. Porque el tiempo va pasando y ese amor nunca llega. Y, si llega, tiene miedo que le cubra su mirada trasnochada de dolor y madrugada. (...)
Traficante de ilusiones, vendedora de fantasías, vas buscando entre las mesas al que tanto te mentía y que no supo entender ni la vida que vivías. Siempre fuiste vendedora de fantasías.