viernes, 28 de octubre de 2011

Es larga la carretera 
cuando uno mira atrás,
vas cruzando las fronteras
sin darte cuenta quizás.
Tómate del pasamanos
porque antes de llegar
se aferraron mil ancianos
pero se fueron igual.

Te encontraré una mañana
dentro de mi habitación
y prepararás la cama 
para dos.

Te suplico que me avises 
si me vienes a buscar,
no es porque te tenga miedo
sólo me quiero arreglar.






No entiendo perfectamente la sensación. Siento que es parecida a la muerte, por la incertidumbre del después. Pero debo decir que, a diferencia de ésta, espero ese después con deliciosas ansias.