martes, 1 de noviembre de 2011

Me siento mucho Mejor.



Porque aquella noche en la que mi alma vibró durante tres horas mágicas al ritmo de tu genialidad, también decidió con implacable estoicismo dejar en esa sala una parte de ella, la parte que te pertenecía y que te va a pertenecer por siempre, aunque eso ya no dependerá de mí.