martes, 1 de noviembre de 2011

El Almacén de los Milagros.

No suelo quedarme sin palabras, me siento mal cuando eso me sucede. Pero esta vez considero que no existen -y tampoco es necesario que se inventen- las palabras adecuadas para definir esta inmensidad que siento, ni los adjetivos capaces de describir la sonrisa que me ilumina cada vez que evoco el momento. Aquella tarde te volviste inmortal desde el momento en que te vi doblar la esquina. Supongo que ya está todo dicho, no hay nada más por agregar. Lo vivido supera toda imagen de la realidad que mi mente pudo llegar alguna vez a concebir.


28/10/2011.