Yo tengo
temor a perderte y terror a que vuelvas.
No puedo vivir junto a ti y sin
ti es imposible.
Me muero por verte otra vez y me
matas si vuelves.
Qué bueno sería despertar y que
tú no existieras.
Si tú no existieras,
serían más cortos los días,
no habría que revolcarse en esta
historia inconclusa
que es jugar ruleta rusa con
ganas de perder.
Tú tienes el don de lo extremo,
no hay cómo evitarlo.
Jamás fui infeliz y feliz como he
sido contigo.
Tú tienes el don de lo absurdo y
hay que soportarlo.
Sería mejor, desde luego, que tú
no existieras.