Estás desorientado y no sabés qué trole hay que tomar.
Y, en ese desencuentro con la fe, querés cruzar el mar y no podés.
La araña que salvaste te picó, qué vas a hacer.
Y el hombre que ayudaste te hizo mal, dale nomás.
Y todo el carnaval gritando pisoteó la mano fraternal que Dios te dio. (...) Llorás por dentro, todo es cuento, todo es vil. (...) No te fíes ni de tu hermano, se te cuelgan de la cruz.
Quisiste con ternura y el amor te devoró de atrás hasta el riñón.
Se rieron de tu abrazo y ahí nomás te hundieron con rencor todo el arpón.
Amargo desencuentro, porque ves que es al revés.
Creíste en la honradez y en la moral, ¡qué estupidez!
Por eso, en tu total fracaso de vivir, ni el tiro del final te va a salir.